Plantas, maceteros e ibuprofeno…

Hoy es un día de esos en los que te das cuenta que por mucho empeño que pongas en la vida, lo que tiene que ser será. Nada escapa al destino y menos si se trata de mi pobre plantita.

Sí, amig@s, mi primera planta se está muriendo. Esa primera planta que compras con toda la ilusión del mundo esperando que dé un poco de calor a ese desangelado piso que acabas de alquilar. Esa primera planta que crees que proyectará e ti una gran carrera en el mundo de la jardinería. Esa primera planta que cuidas con tanto mimo y esfuerzo esperando que crezca un poquito más y un poquito más para sentirte la más orgullosa de entre tod@s tus amig@s por ser capaz de cuidar de un ser vivo.

¿Demasiado calor, demasiada agua, demasiado frío, poco abono…demasiado cariño? Quién sabe…pero este es un Adiós anunciado, anunciado por mi madre que me dijo que sería mejor una planta de plástico, por Loly que me dijo que un cactus requiriría menos cuidados y lo aguantaría todo, por mi George que me pregunto si me había comprado el libro de instrucciones, por la de la tienda que me miraba con cara extraña…

En fin, ante las adversidades buena cara y ante una nueva planta, ibuprofeno que como dice mi abuelita “eso es mano de Santo”, la verdad, yo es la primera vez que lo escucho pero si ella lo dice por algo será. Así que creo que reestructuraré mi espacio para encontrar un nuevo y mejor sitio a mi futura inquilina, y quién sabe, a lo mejor le compro una amiguita para que sobrelleve mejor la soledad…porque como se dice en mi Tierra: “se non queres caldo, toma duas cuncas” (si no quieres caldo, toma dos tazas).

Además, aprovechando que estoy en una semana muy eco-friendly he pensado en algunas alternativas para alojar a mis plantitas, a ver que os parecen 😉

Estos maceteros son una chulada, los he encontrado en un blog que se llama “pinspire” y se trata de reciclar nuestros viejos maceteros forrandolos con telas de atrevidos motivos y colores.

Si, por el contrario, no somos tan manitas o no tenemos demasiado tiempo, podemos reciclar antiguas cajas como las de té (por cierto, las que aparecen en la foto son las de mis tés favoritos) o tazas o teteras descacarilladas y que ya no utilicemos. Le dan un aire muy vintage a la decoración de nuestras plantas, ¿verdad?.

A veces, es cuestión de echarle imaginación a la cosa y sobre todo, mucha sencillez: una tetera transparente, un poco de musgo y…tachán! una centro de mesa sencillo, elegante y muy vintage, ¡como  nos gusta!

Y otras veces, es cuestión de combinar colores y unificar vuestra creatividad. Con tanta inspiración me dan ganas de revolver toda la casa en busca de posibles maceteros y llenar toda la terraza de un aire bucólico y romántico.

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