Como Lobo con Piel de Oveja…

Y es que el frio, la lluvia y las cortas horas de luz solar nos invitan a ser mas hogareños, a refugiarnos en nuestras pequeñas cuevas de asfalto y a rodearnos de materiales cálidos y reconfortantes.

Tanto es así, que tomando cafe con una amiga la semana pasada, le comentaba lo mucho que me rechiflaban los cojines Mongolia de Zara Home que había visto en su página web, y lo cierto es que debí ser muy convincente y los ojos me debían brillar como una niña pequeña en la noche de Reyes porque cuando volvimos a quedar esta semana me sorprendió regalandome uno de ellos.

Estoy tan enamorada de mi cojín de pelo que hasta estoy pensando en darle un hermanito 😉 jejeje Me encanta contrarrestar el exterior de un noche fría con un cálido interior a la luz de las velas. Por eso, cuando llega el invierno apuesto por rodearme de materiales naturales o,  por lo menos, por materiales que me recuerden a ellos.

Un pequeño refugio lleno de glamour en tu habitación o en tu estudio al alcance de cualquiera. Tan sencillo como cubrir con una manta de efecto pelo el asiento de una silla o mecedora y tan efectivo como una decoración basada en sensaciones positivas.

¿Te apuntas al invierno?

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Mordisqueando la Navidad…

Esta mañana cuando me he asomado a la ventana, he visto amanecer el dia mas triste de todo el otoño. Una lluvia sin fin, un viento helado que acariciaba el cristal y un despertador con muchas ganas de marcha… ¡y encima Lunes!

¿Alguien puede buscar mas motivos para no levantarse de la cama? En fin, menos mal que ahi estaba mi desayuno esperandome para ponerme una sonrisa de oreja a oreja e impregnarme de un temprano espiritu navideño.

Y asi, de buena mañana y con el dia mas triste del otoño mirandome, empece a mordisquear mis primeras galletas navideñas bajo el aroma de un rico te verde…

A ver que os parecen mis primeros pinitos culinarios para esperar la llegada de la Navidad, por lo que respecta a nosotros, las galletas estaban de vicio y no han quedado ni las miguitas 😉